jueves, 3 de noviembre de 2011

Bruera recibió a Mariotto

El intendente platense recibió ayer la visita en el Palacio Municipal del Vicegobernador electo, que asistió a la reunión acompañado por los Senadores electos Gustavo Oliva, Nora De Lucía y Emilio López Muntaner.

Al cabo de la reunión, el intendente Pablo Bruera y los senadores destacaron, entre otras cosas, la necesidad de que la Justicia se expida rápidamente en torno a la vigencia del Art. 161 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que cuenta con la legitimidad que le otorga el debate y su aprobación en el Congreso de la Nación y el respaldo popular de las últimas elecciones.

También, se conversó de la necesidad de impulsar el desarrollo industrial en la ciudad de La Plata y la Región Capital, la infraestructura requerida para llevarlo adelante y el marcado ascenso del turismo.

Fuente: www.laplataya.com.ar


El 17 de noviembre se celebrará el Día de la Militancia


En tal sentido se recordará a John W. Cooke al cumplirse 91 años de su nacimiento, en la sede de 54 entre 7 y 8.

Con motivo de conmemorase el 17 de noviembre el “Día de la Militancia”, en el Partido Justicialista de La Plata se realizará un acto, a las 18, en homenaje al pueblo peronista que valerosamente enfrentó a la dictadura militar, encabezada por Alejandro A. Lanusse, y posibilitó el regreso al país de Juan Domingo Perón tras 17 años de exilio y proscripción.

En dicho marco, se recordará al militante e ideólogo de la resistencia peronista John William Cooke, al cumplirse 91 años de su nacimiento el 14 de noviembre de 1919, en una casona de la calle 50 entre 4 y 5, en la ciudad de La Plata. Por tal motivo se proyectará el documental “Alicia y John, el peronismo olvidado”, dirigido por Carlos Castro, con la actuación de Carlos Portaluppi y Ana Celentano.

Cabe destacar que se cumplen 39 años de aquel 17 de noviembre de 1972, uno de los hechos culminantes de la historia del siglo XX en la Argentina, cuando la militancia peronista fue a recibir al conductor del movimiento justicialista, al aeropuerto de Ezeiza, bajo una lluvia torrencial.



jueves, 27 de octubre de 2011

Una voz argentina y latinoamericana

La presidenta Cristina Fernández, luego del triunfo en las elecciones donde la ciudadanía revalidó el rumbo de su gestión con el 54% de los votos, afirmó “Es la continuidad de un proyecto político y de país”, ratificó así el camino iniciado en 2003 por Néstor Kirchner, al cumplirse un año de su fallecimiento.

Ese 27 de octubre un profundo dolor se apoderó del pueblo por la pérdida del protagonista esencial de los últimos siete años de la historia nacional. Durante los funerales una multitud entristecida irrumpió en Buenos Aires, el signo distintivo fue el estallido de la militancia juvenil en las calles porteñas. Largas colas se formaron frente a la Casa Rosada para dar el último adiós a su líder.

Fue el reconocimiento popular al político capaz de conducir a la nación en una de las etapas más difíciles. Una mirada sobre el pasado reciente muestra la representación de la década neoliberal con el desguace del Estado, las privatizaciones, el libre mercado, la destrucción de la industria y las fuentes de trabajo.

En ese marco, en diciembre de 2001 el país sufrió una profunda crisis económica y social, durante los cacerolazos la gente pidió “que se vayan todos”, hubo saqueos a supermercados y la represión dejó 27 muertos y 100 heridos. Estos hechos apuraron la entrega del gobierno por parte de Fernando De la Rúa, lo sucedieron cuatro presidentes interinos en doce días: Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde.

Durante la crisis institucional se convocó a elecciones donde Carlos Menem obtuvo el 24,3% y Kirchner alcanzó el 22%, y se llamó a una segunda vuelta. La deserción del riojano de la carrera presidencial, jugó a favor del ex gobernador de Santa Cruz, quien llegó a la primera magistratura el 25 de mayo de 2003, se cumplían 30 años de la asunción de  Héctor J. Cámpora.

En el discurso ante el congreso Kirchner dijo “Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”. Luego expresó “Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros, de nuestra generación que puso todo y dejó todo pensando en un país de iguales”. Feimann[1] (2011:51,54)  

Su gobierno apoyó las investigaciones sobre violaciones a los Derechos Humanos, se avanzó en la tramitación de causas judiciales a miembros de las fuerzas armadas y la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto final. Al mismo tiempo reveló la decisión de no subordinar las estrategias económicas a las indicaciones del FMI, en el 2005 se realizó el canje de la deuda externa, comenzó una etapa de crecimiento significativo de las finanzas del 8% anual, y se subsidió a los servicios públicos.

Según el filósofo Forster[2], la época iniciada en mayo de 2003 y luego profundizada por Cristina  “se ha caracterizado por la recuperación del debate público y, lo que es más
importante aún, por la fuerte repolitización de una sociedad que venía cuesta abajo” después de la década del ‘90.

Kirchner creyó firmemente en el Estado presencial, reparador, protector y promotor. “Tenemos que ir hacia un Estado atento, -dijo- con capacidad de reaccionar frente al conflicto social, ejerciendo un triple rol activo”. Como reparador de desigualdades sociales, a través de educación, salud y vivienda, con movilidad social desde el trabajo propio; protector de los sectores vulnerables, y promotor de políticas activas. Kirchner/Di Tella[3] (2003:151,152).

Con el fervor de los ’70 concibió la militancia, a quien convocó en defensa de los intereses de la patria durante la disputa con la corporación mediática y el conflicto del campo, con pasión intervino en el debate ideológico por la Ley de Servicios de Audiovisuales. Ya se superó la situación con el agro y se marcha hacia una sociedad plural y multicultural, con leyes Contra la violencia de género y Matrimonio igualitario.

El filósofo argentino Ernesto Laclau[4] sostuvo que "el logro histórico del kirchnerismo en el período de Néstor fue haber conseguido reunir de manera estable las movilizaciones nacional-populares con las formas de la democracia liberal".

La prioridad en las relaciones exteriores fue la construcción de una América Latina unida, junto a líderes como Hugo Chávez, Lula da Silva y Evo Morales. Fortaleció el  MERCOSUR como herramienta para un proyecto de integración regional y rechazó el ALCA. En 2008 se constituyó la UNASUR y fue el secretario general hasta su muerte.

Su legado fue una doctrina de la gestión al servicio del pueblo, en consonancia con el modelo distributivo de inclusión social, con igualdad de oportunidades. Este paradigma siguió vigente con Cristina y continuará, seguramente, en su segundo mandato. En ese contexto la Asignación Universal por Hijo tuvo un impacto positivo en la reducción de la indigencia y la pobreza, como lo reconoció la CEPAL en octubre de este año.

Por su parte el FMI elevó al 8% su proyección de crecimiento de nuestra economía y para este año, dos puntos más de lo estimado en abril, lo que ubicó al país como el de mayor tasa de ascenso del PBI en la región.

El asesor de la ONU, Kliksberg[5], denunció la aplicación en Europa y EEUU de recetas populistas de derecha. “El reverso ético, de los esfuerzos que actualmente realizan los gobiernos progresistas de Latinoamérica, -dijo- con Cristina Kirchner entre las líderes más destacadas, para alcanzar "una economía con rostro humano"”.

Los Kirchner criticaron al FMI en los foros internacionales por la aplicación de medidas recesivas, en sintonía con esa postura, se organizó el 15 de octubre de 2011 una rebelión global en 82 países y 951 ciudades, inspirados en los indignados españoles y Ocupar Wall Street de Nueva York, sin ningún efecto en la Argentina.

Para Feimann[6] (2011:317) Néstor estuvo siete años en la política visible de nuestro país, igual que Evita. “No quiero equiparlos en nada…Pero hay gente que necesita poco para trazar una marca profunda, imborrable en la Historia. Acaso ésa sea su grandeza, pero es también su gran debilidad. Porque se van pronto”.


[1] Feimann. J. P. El Flaco. Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner. Planeta. Buenos Aires. 2011.
2 Forster R. Revista Veintitrés. “Una extraña experiencia”. 29.9.2011 
[3] Kirchner. N. Di Tella. T. Conversaciones. Después del derrumbe. Galerna. Buenos Aires. 2003.
[4] El Argentino.com 8.10.2011 
[5] Revista Newsweek. Andrés Fidanza. “El viento de cola solo no basta".15.9.2011
[6] Feimann. J. P. El Flaco. Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner. Planeta. Buenos Aires .2011.


viernes, 14 de octubre de 2011

17 de octubre del ‘45: “El cimiento básico de la nación que asomaba”

El 17 de octubre de 1945 fue la manifestación espontánea de las masas más importante hasta entonces en el país, con la irrupción de los “otros” en la escena nacional. Los sucesos acerca de la detención de Juan D. Perón en la isla Martín García y la interpelación de un pueblo clamando por su libertad, fueron los elementos fundantes de la gesta.

La población resignó el sentimiento de frustración como secuela de la década infame, el fraude electoral de la oligarquía porteña y el yugo hegemónico extranjero, para visibilizar una patria emancipada.

Ese miércoles de primavera el calor reinó desde las primeras horas del día, para paliar los efectos del sol se recurrió al agua, cual signo bíblico, en la inmortal imagen del “aluvión zoológico” con las patas en las fuentes. También estuvo presente el agua cuando la “chusma” cruzó a nado el pestilente Riachuelo, al cerrarse los cuatro puentes levadizos, lo cual no le impidió llegar a la capital federal para rescatar al coronel preso.

El poeta Leopoldo Marechal[1] (1996:35) testigo del 17 de octubre relató cuando el rumor de multitudes avanzó hacia la calle Rivadavia, donde él vivía, y se unió a la muchedumbre que marchaba a la Plaza de Mayo. “Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar a sus millones de caras concretas y que no bien las conocieron, les dieron la espalda. Desde aquellas horas, me hice peronista”.

En este período a través del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), Perón promovió una nueva relación entre la ciudadanía y la fuerza militar. En 1943 ocupó la secretaría de Trabajo, desde donde impulsó una legislación laboral para terminar con las injusticias, como fue el sistema nacional de previsión social, la prohibición de abonar el salario en especies, las vacaciones anuales pagas, la constitución de obras sociales, el Estatuto del Peón, entre otras leyes.

El presidente Dalmiro Farell, días antes de la insurrección de octubre, recibió presiones políticas y de Campo de Mayo para separar al coronel de la vicepresidencia, y de los cargos que retenía como ministro de Guerra y secretario de Trabajo, luego encarcelarlo y convocar a elecciones.

Galasso[2] (2005) dijo “…la oposición fue egoísta y estuvo desunida y huérfana de liderazgo y organización”. En ese contexto se forjó la jornada por la presión ejercida por los descamisados ante el líder cautivo, para confluir en una rebelión popular, a partir de la cual Perón se transformó en el padre fundador del movimiento justicialista y Evita en la madre amada, dando a luz en esa primavera del ’45 a su único heredero: el pueblo.

La pluma de Scalabrini Ortiz[3] (1973:27-28) perpetuó la representación de la epopeya con estas palabras “Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin recatos y sin disimulos”.

Con la descripción de ese pueblo de pie, continuó Scalabrini Ortiz[4] (1973:27-28) “Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón”.

El “Día de la Lealtad”, como lo denominó el colectivo justicialista al 17 de octubre del ‘45, tuvo como protagonistas en nuestra región a los trabajadores encabezados por Cipriano Reyes, junto a otros dirigentes, integrantes de la columna de La Plata, Berisso y Ensenada, la cual sumó seguidores en el trayecto a Buenos Aires.

La ciudad de Berisso se caracterizó por una fuerte corriente inmigratoria, donde se visibilizó el sueño de la generación del ’80 sobre el crisol de razas. A principios del siglo pasado se instaló allí la empresa frigorífica Swift, en 1915 se construyó la nueva planta de Armour donde se empleó a más de 20.000 obreros, uno de ellos fue Reyes, un personaje significativo de esta gesta. Once años después se inauguró la hilandería Cooperativa Textil Argentina.

En 1922 se estableció en Ensenada la Destilería YPF con el objetivo de diversificar la actividad económica y por la cercanía al puerto. La Plata en tanto por ser la sede de los poderes del Estado provincial, congregó una importante cantidad de empleados públicos.

Nuestra zona cumplió un rol significativo como consecuencia de la concentración de trabajadores de la carne, textiles, petroleros y de otras actividades, quienes se sumaron a la nutrida manifestación hacia Plaza de Mayo. Según Alberto Proia, caudillo justicialista de Berisso, “Reyes desplegó una actividad importante dentro de su sindicato y otras organizaciones durante la semana anterior al 17”. Michelini[5] (1994:46)

Cipriano Reyes[6] (1973:229) narró el ingreso de las columnas a la capital federal, por el Puente Uriburu entraron las huestes de los frigoríficos Wilson y La Blanca. Por el puente Avellaneda, ingresaron obreros de los frigoríficos, de Luz y Fuerza y demás gremios. Por el norte, relató el dirigente laborista, llegaron las concentraciones de Vicente López y Olivos que iban primero hacia el Hospital Militar.

La prosa de Scalabrini Ortiz[7] (1973:27-28) describió estos hechos con palabras esenciales cuando dijo “El espíritu de la tierra se erguía vibrando sobre la plaza de nuestras libertades, pleno en la confirmación de su existencia... El nombre del coronel Perón era el conjuro que había realizado el milagro”.


[1]Marechal. L. En Chávez, F. (comp.). La jornada del 17 de Octubre del 45. Ediciones Corregidor. Buenos Aires.1996.
[2] Galasso. N. Perón. Formación, Ascenso y Caída (1898-1955) Tomo I. Ediciones Colihue. 2005.
[3]Scalabrini Ortiz. R. Tierra sin nada. Tierra de profetas. Devociones para el hombre argentino. Plus Ultra Bs. As.1973. 
[4]Scalabrini Ortiz. R. Tierra sin nada. Tierra de profetas. Devociones para el hombre argentino. Plus Ultra Bs. As.1973.  
[5]Michelini. P. El 17 de octubre de 1945. Testimonio de protagonistas. Corregidor. Buenos Aires. 1994.
[6]Reyes. C. Yo hice el 17 de octubre. GS Editorial. Buenos Aires 1973.
[7]Scalabrini Ortiz. R. Tierra sin nada. Tierra de profetas. Devociones para el hombre argentino. Plus Ultra Bs. As.1973.    



martes, 13 de septiembre de 2011

Se cumplen 35 años de “La Noche de los Lápices”


Has vencido, hija mía,
y tu victoria ha sido apocalíptica.
Aunque tú estés ausente todavía
yo te lloro y te admiro
al mismo tiempo.

Por Jorge A. Falcone[1]
                                                                                          
El 16 de septiembre se conmemora el “Día de la Reafirmación de los Derechos del Estudiante Secundario”, en recuerdo al triste suceso de la historia argentina conocido como “La Noche de los Lápices”, ocurrido en 1976, donde fueron secuestrados varios alumnos de escuelas medias de La Plata.

En esa fecha se evoca, además, el “Día de la Juventud Peronista Bonaerense”, aprobado el 11 de agosto de 2000, por el Consejo Provincial del Partido Justicialista, en memoria de esos jóvenes, en su mayoría militantes peronistas, víctimas de la represión  ilegal implementada por la dictadura cívico militar.

Los adolescentes que protagonizaron “La noche de los lápices”, tenían en común la corta edad, entre 16 y 18 años, la militancia en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), y la participación en la lucha por la gratuidad del boleto escolar, suprimido por el gobierno de facto. También compartieron la capacidad de ser consecuentes con sus ideales, tal como sucedió con otros jóvenes de su época.

En ese momento desaparecieron Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, los tres eran alumnos del Bachillerato de Bellas Artes (UNLP), Claudio de Acha estudiante del Colegio Nacional (UNLP), Horacio Ungaro y Daniel A. Racero cursaban en la Escuela Normal Nº 3.

Los únicos sobrevivientes fueron Pablo Díaz de Escuela Media Nº 2 denominada “La Legión”, con 18 años; Gustavo Calotti de la misma edad, egresado del Colegio Nacional; Patricia Miranda de 17 años y Emilce Moler de 16 años, las dos estudiaban en Bellas Artes.

Su historia es recordada cada año por miles de chicos en todo el país, y principalmente en La Plata, ciudad que fue testigo de sus esperanzas en una sociedad más igualitaria y de su compromiso militante. Fueron víctimas de la brutal represión aplicada en los centros clandestinos del circuito Camps, sólo cuatro de ellos salvaron su vida, el resto tuvo el mismo destino de esas 30.000 razones que la memoria busca visibilizar a pesar del tiempo y del olvido.

Panchito

Francisco López Muntaner nació el 7 de Septiembre de 1960, era hijo del trabajador petrolero peronista, preso durante el Plan Conintes, además fue hincha del club Gimnasia y Esgrima de La Plata. Panchito realizó trabajos voluntarios en los barrios más humildes, militó en la UES de Bellas Artes, y junto con otros compañeros reclamó el boleto estudiantil. Estuvo detenido el centro de tortura y exterminio que funcionó en el destacamento policial de Arana, ubicado en la calle 640 y 131, luego lo vieron en el  Pozo de Banfield.

Su hermano, Emilio Fernando López Muntaner, es candidato a senador provincial por el Frente para la Victoria Lista 2, que postula para la presidencia a Cristina Fernández, para la gobernación a Daniel Scioli y como intendente de La Plata a Pablo Bruera.

Claudia

María Claudia Falcone compartió con sus progenitores la misma ideología justicialista, desde su adolescencia manifestó un fuerte compromiso social a través de la asistencia en villas y zonas carenciadas. Fue abanderada en Bellas Artes, y se convirtió en una de las dirigentes de la lucha por el boleto secundario. Esta entrega generosa fue reconocida por los alumnos de la Escuela Media Municipal Nº 7 del Barrio de Palermo, que lleva su nombre.

Su mamá Nelva Alicia Méndez se preocupó por mantener vivo el recuerdo de su hija, hasta el 24 de diciembre de 2006 cuando falleció a los 76 años. Fue una de las primeras Madres de Plaza de Mayo, con quienes viajó a Brasil para entregarle un petitorio al papa Juan Pablo II.

Su padre Jorge Ademar Falcone, escultor y médico gremial, fue el primer subsecretario de Salud Pública (1947-1949), intendente de La Plata (1949-1950) y senador provincial (1950-1952) durante el gobierno de Juan D. Perón. La revolución libertadora lo encarceló en 1956 y  fue condenado a la pena de muerte, pero salvó su vida al ser indultado.  

Emilce

Emilce Moler es una de los cuatro sobrevivientes, tiene tres hijos y vive en Mar del Plata desde que los militares la obligaron a dejar esta ciudad.

Sobre esa noche trágica expresó “No creo que a mí me detuvieran por el boleto secundario, en esas marchas yo estaba en la última fila. Esa lucha fue en el año '75 y, además, no secuestraron a los miles de estudiantes que participaron en ella. Detuvieron a un grupo que militaba de una agrupación política. Todos los chicos que están desaparecidos pertenecían a la UES, es decir que había un proyecto político, con escasa edad, pero proyecto político al fin”[2].

Para Guber (1996:424)[3] “lo que se convierte en “historia”, lo que un agrupamiento social reconoce como “su pasado” y preserva por “la memoria”, depende de convicciones sustanciales que detentan los miembros de la sociedad acerca de partes del pasado, así como de ideas generales acerca de lo que es históricamente plausible”.




[1] Poema “La mano anónima” de Jorge Ademar Falcone, dedicado a su hija María Claudia Falcone en 1985.
[2] Diario Página/12. Edición del 15/09/98. Nota de Victoria Ginzberg.
[3]Guber. Rosana.”Las manos de la Memoria”, en Desarrollo Económico, volumen 36, nº 141, abril-junio.1996.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Una mirada sobre la educación peronista (1946-1955)

La significativa presencia del Estado en materia educativa durante el período 1946-1955, garantizó en el país la gratuidad de los niveles primario y universitario. Como así también la enseñanza técnica para todo obrero, artesano o empleado que viviera de su trabajo. En tanto se estableció la modalidad comercial, y se crearon veinte hogares-escuela para alumnos con diferentes problemáticas.

La matrícula total del nivel medio manifestó un fuerte crecimiento, se extendió a la mayor parte de los hijos de la clase media y, a la vez, incorporó significativamente a los hijos de los estratos altos de la clase trabajadora, sectores que contaban con el capital cultural y los recursos materiales para sacar mejor partido de la ampliación de las oportunidades educativas, llevada a cabo por el gobierno peronista. Torre y Pastoriza (2002:298)[1]

En dicho contexto se organizaron las escuelas-fábrica con un proyecto pedagógico mixto que alternó el estudio con la producción. En el año 1947 se aprobó la ley 12.978 que estableció la enseñanza religiosa en los colegios.

El peronismo extendió el sistema educativo liberal e incorporó a los sectores que habían quedado afuera, según Puiggrós (1997:18)[2] “Material y simbólicamente produjo una profunda democratización social del sistema educativo”.

Sobre la base de los lineamientos del Primer Plan Quinquenal (1947-1951), el subsecretario de Instrucción Pública, Jorge P. Arizaga realizó las reformas educativas, y se fundó Consejo Nacional de Educación con las Secciones Primaria, Media y Técnica. Por su parte las Escuelas Industriales de la Nación tomaron esa denominación por el decreto 19379/48, y comprendieron a las de Artes y Oficios, las Técnicas de Oficio y las Industriales.

En este tiempo el modelo de sustitución de importaciones disparó la necesidad de una vinculación de la enseñanza con el trabajo productivo, lo cual motivó en ese mismo año la creación de la Universidad Obrera Nacional.

El Estado de bienestar consolidado en este período, tuvo como consecuencia la aprobación, el 11 de marzo de 1949, de la constitución justicialista con un fuerte contenido social, donde se declaró obligatoria y gratuita la enseñanza primaria elemental en las escuelas del Estado. Además se estipuló que las universidades tenían el derecho de gobernarse con autonomía.
En ese año se realizó en Mendoza el Primer Congreso de Nacional de Filosofía, durante la clausura Perón anunció “Nuestra acción de gobierno no representa un partido político sino un gran movimiento nacional, con una doctrina propia, nueva en el campo político mundial”.

El peronismo puso también en marcha los canales orgánicos, el nuevo sistema circulatorio de la Doctrina. “Perón había postergado su lanzamiento hasta el Segundo Plan Quinquenal y, efectivamente, a partir de ese programa se profundizó la organización de instancias político-educacionales que funcionarían como espacio de combinación entre el Estado, el Partido Peronista y sectores de la sociedad civil”. Bernetti y Puiggrós (1993:339)[3]  

También por la vigencia del Segundo Plan Quinquenal en 1952, se determinó (Capítulo IV, en su apartado d), que los textos escolares a nivel primario, fueran estructurados concordantemente con los principios de la doctrina nacional. En dicho marco, “La razón de mi vida” de Eva Perón se convirtió en libro de lectura obligatoria en las escuelas.

Dos años después se aprobó el Estatuto del Docente Argentino donde se definió el concepto de estado docente, que comprendió a los maestros de establecimientos oficiales. Durante esta época los educadores de primaria recibieron un aumento de sueldo que elevó su haber de 450 pesos a 1000 pesos, también fueron equiparados los salarios del resto de los maestros.

En tanto, el 14 de abril de 1954, se inauguró en Ezeiza el Hogar Escuela Evita, un establecimiento destinado a formar a niños y adolescentes con diversas problemáticas socio-económicas. Se fundaron veinte albergues de este tipo en el país.

El gobierno justicialista tuvo la particularidad según Puiggrós (1992:67)[4] “de abarcar, incorporar y ordenar como propuesta que revirtió en la sociedad, un sistema estatal de capacitación técnico-profesional, como parte del proceso de construcción de un discurso hegemónico”.   

El 11 de mayo de 1955 en las escuelas se suprimió la enseñanza religiosa, en medio de un conflicto con sectores católicos. Luego de la destitución de Perón, se dejaron sin efecto algunas de las medidas y los planes educativos implementadas durante su gobierno.

Germani (1980:125)[5] realizó una investigación en 1960 donde reveló la continuidad de la movilidad social en el país, la mitad de los que habían nacido de padres obreros en la ciudad, se habían convertido en miembros de la clase media, y otro 40% había pasado de empleos no calificados a ocupaciones calificadas.

Hogar Escuela Evita de Ezeiza

 Hogar Escuela Eva Perón de Mendoza

Libros de textos

Libros de textos

Escuela Nº 22 (originalmente) luego Nº 50 Naciones Unidas (Rosario del Tala-Entre Ríos)

Escuela Hogar Nº 14 Sarmiento, San Luis


Torre J. y Pastoriza. E. “La democratización del bienestar”. En Los años peronistas (1943-1955). Juan Carlos Torre  
    director. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 2002.
2 Puiggrós. La otra reforma. Desde la educación menemista al fin de siglo. Editorial Galerna. Buenos Aires. 1997

3 Bernetti y Puiggrós A. (1993) Historia de la educación en la Argentina. Peronismo: Cultura política y Educación (1945-
   1955). Galerna. Buenos Aires. 1993.
4 Puiggrós A. Historia de la educación en la Argentina. Escuela, Democracia y Orden (1916-1943). Tercer Tomo.  
  Galerna. Buenos Aires. 1992.
5 Germani. G. “El surgimiento del peronismo: el rol de los obreros y de los migrantes internos” en Mora y Araujo M. y 
   Llorente I. (compiladores). El voto peronista. Ensayo de sociología electoral argentina. Sudamericana. Bs. As.1980.